domingo, 7 de marzo de 2010

El teléfono que se puede usar para todo y, además, sirve para telefonear

En los salones de la feria CeBIT de Hanover, la más importante del mundo dedicada a las altas tecnologías, se amontonan los teléfonos móviles más modernos. Ultraligeros, ultrarrápidos, con menor consumo energético... Abundan los superlativos para referirse a ellos. Y es que aquí podemos descubrir todo lo que un móvil puede hacer en «el mundo conectado», el gran tema de esta edición de la CeBIT. «Hoy en día, un móvil es un asistente social con el que también se puede telefonear», comenta el portavoz del salón, Hartwig von Sass.

Inteligente: puede llegar a salvar vidas. Una escuela de medicina alemana ha desarrollado un sistema inédito hasta ahora: si el corazón de un paciente cardiaco falla, el chip de su marcapasos alerta a su teléfono móvil, que a su vez contacta con el servicio de emergencias.

Una variante más sencilla: el software detecta una fuga de agua bajo el parqué, previene al smartphone, que alerta al fontanero... y también al propietario.

Y con el programa «Sleep Cycle» de Lexware Labs, el smartphone mima vuestro sueño: descansando sobre el colchón, capta la inquietud nocturna de su propietario y hace saltar el despertador en el mejor momento para su ritmo biológico dentro de la franja horaria que le ha sido predeterminada.

Muchos fabricantes están enfocando sus productos especialmente a la clientela integrada por «los trabajadores móviles», que, según los analistas, podrían llegar a ser 1.200 millones de personas en el año 2013, ocupando un tercio de los empleos en todo el mundo.

Aiptek, por ejemplo, ha creado un proyector del tamaño de un estuche de gafas -denominado -Pocket Cinema T30- que, combinado con un smartphone, permite hacer presentaciones murales sin necesidad de utilizar un ordenador.

Los expertos anuncian que algún día el móvil también podrá utilizarse para leer pasaportes electrónicos, abrir una cuenta bancaria, pagar con una «tarjeta inmaterial de crédito» ubicada en el mismo aparato...

Por su parte, la firma de investigación Gartner calcula que a partir de 2013 habrá más personas que se conectan a Internet a través de los teléfonos móviles que por medio de un ordenador.

En la CeBIT, una joven empresa alemana, «original1», ha presentado un sistema para luchar contra las falsificaciones, el gran azote del comercio electrónico. ¿Tiene usted dudas sobre el origen o la autenticidad de un producto? El smartphone escanea el código de barras, lo envía a la web de original1 y está le remite su veredicto agregando todas las características registradas legalmente.

Un teléfono también puede hacerle ahorrar dinero, como asegura el ingeniero Marco Jahn, uno de los desarrolladores de HydraGyzer, prototipo de software que permite controlar y gestionar a distancia, a través del smartphone, el consumo de energía en su vivienda. Aviso para los perezosos: el teléfono puede poner en marcha el lavavajillas, pero no lo hará si está vacío. Y, dentro del automóvil, reconoce al conductor cuanto se pone al volante gracias a una señal enviada por el aparato telefónico, regula el asiento y los espejos retrovisores.

El móvil también puede abrir las puertas, a distancia y sin llave. El principio desarrollado por Elegate envía desde el teléfono inteligente una clave al decodificador instalado, por ejemplo, en el marco de la puerta. También se puede utilizar para franquear el paso al enfermero que viene a ocuparse de la anciana abuela que se encuentra postrada en cama.

Ciertamente, también es posible que sigamos olvidándonos el móvil en casa antes de cerrar la puerta. Para esos casos, Matthias von Tippelskirch, de la firma Elegate, nos da este consejo: «Siempre hay que tener una llave real de reserva».

El frigorífico habla con la lavadora
Un frigorífico que habla con la lavadora y un televisor que conversa con el lavavajillas. Esto es posible y así se ha presentado en la feria CeBIT de Hanover. Pero ¿para qué sirve esto? «Bien... por ejemplo, estás en el sofá de tu salón y quieres poner en marcha la lavadora -explica Christian Prause, que ha trabajado en el desarrollo del software Hydra-, entonces, con tu smartphone equipado con nuestro programa envías un mensaje a la lavadora para que inicie el programa. Y, si por una razón X, no funciona, puedes pedirle al frigorífico que transmita la información a la lavadora».

¿No sería más fácil levantarse del sillón para ir a presionar el botón de la lavadora? Prause está de acuerdo. «Pero imagina que estás a 200 kilómetros de allí, que te has ido de vacaciones y, de pronto, te das cuenta de que has olvidado bajar las persianas...», comenta. Nada más simple que enviar un breve mensaje al telemando de las ventanas. Y si algo va mal en casa, seguramente habrá un televisor o una cadena musical para echarnos una mano

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